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CANDIDATA AL PREMIO NOBEL Y AL CERVANTES
ANA MARIA MATUTE: "VOY A EMPEZAR UN LIBRO. AHORA, SÍ TENGO ESA INQUIETUD" LA ESCRITORA, QUE DIO UNA CONFERENCIA EN LA FUNDACION JUAN MARCH, DESVELO QUE "ENTRE EN LA LITERATURA POR LOS CUENTOS DE HADAS"
Con Ana María Matute (Barcelona, 1925), en conversación con la también novelista Juana Salabert, la Fundación Juan March ha inaugurado el nuevo ciclo "Autobiografía intelectual". Traducida a veintitrés idiomas, la autora de "Olvidado Rey Gudú" (1996) ha entrado en el año nuevo 2010 con ganas de trabajar: "Voy a empezar un libro. Ahora, sí, tengo esa inquietud". Noticia que resultará grata para sus fieles lectores. En el mano a mano con Juana Salabert, aunque se partía de "Paraíso inhabitado", última novela publicada por esta escritora, una de las pocas mujeres con sillón en la Real Academia de la Lengua desde 1996, el repaso a su vida removió la memoria de su infancia y del comienzo de su andadura literaria."Yo entré en la literatura por los cuentos de hadas, los llamados cuentos de hadas", contó. "Escribí mi primer cuento a los cinco años y me divertí tanto que me dije: Esto es lo que quiero hacer". Recordó que "escribía en cuadernos cuadriculados con tapas de hule". A los diecisiete, escribió su primera novela: "Pequeño teatro". La guardó un par de años hasta que se decidió a presentarse en la editorial Destino. Ante la insistencia de la jovencita, el entonces director, Ignacio Agustí, terminó por abrirle las puertas de su despacho. "Le mostré mis cuadernos, me pidió que pasara mi novela a máquina y que volviera. Así lo hice. Cuando volví, Agustí me dijo: La hemos leído y la vamos a publicar, pero tienes que venir con tu papá para que hagamos el contrato. Claro, como yo era menor de edad...Me dieron cinco mil pesetas. La edición se demoró y mi primer libro publicado sería "Los Abel" (1948) que había quedado de semifinalista en el Nadal ganado por Miguel Delibes. Mi "Pequeño teatro" se publicaría en 1954 tras habérsele otorgado el Premio Planeta". Ana María Matute tiene un montón de premios: Café Gijón (1952 con "Fiesta al Noroeste"), Planeta (1954) con "Pequeño teatro", Premio de la Crítica y Nacional de Literatura con "Los hijos muertos"(1956), Nadal (1959 con "Primera memoria"), Premio Nacional Lazarillo (1965) con " El polizón de Ulises", Fastenrath de la Academia con "Los soldados lloran de noche", Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (1984) con "Sólo un pie descalzo", Ciudad de Barcelona de Literatura Castellana con "El verdadero final de la Bella durmiente", Premio Nacional de Las Letras (2007) y Premio Quijote de las Letras (2008). Desde 1976, su nombre se baraja para el Premio Nobel y en la Fundación Juan March, Juana Salabert ha pedido para Ana María Matute el Premio Cervantes. ¡Pero Premio Cervantes ya! De "Paraíso inhabitado", la autora confesó que es único libro en el que "hay algo autobiográfico, entre otras cosas el cuarto oscuro de la niña en el que yo siempre trataba de buscar la luz en objetos, siluetas..." Sobre el mundo de su obra, Ana María sostiene que, aunque los críticos lo dividen en real e irreal, "lo fantástico para mi es normal, es la realidad, lo que llaman irreal es también real". Y dice lo mismo de los personajes: "Para mí los personajes son personas". No oculta que la Guerra Civil de España en 1936 marcó su infancia, ella tenía once años. "Sin que me lo propusiera, en mi obra hay bastantes cosas de la Guerra, por ejemplo el amor/odio entre hermanos". (Su cuento "El maestro" fue incluido por Ignacio Martínez de Pisón en la antología "Partes de guerra). Afirma que en la infancia que aparece en sus libros hay muchas vivencias personales. "Escribir "Los niños tontos" fue una rebeldía contra el trato de los niños en España. Niños listos, niños tontos, niños malos...No. Los niños no son ni malos ni tontos ni listos. Son niños nada más. Y tienen derecho a ser niños". Se habla de inmensa ternura de los niños y a la vez de su crueldad: " Sí, a veces los niños son crueles, pero no saben que lo son. Están en una edad en que aún no saben del bien y del mal. Además, también la vida, la naturaleza, es cruel". La adolescencia le resulta "fascinante" a Ana María Matute: " Vives momentos en los que no te sientes niña pero tampoco te ves una mujer". Recuerda a los colegios como "severos y hasta tontos" cuando preparaban a las niñas para la llegada del "lobo rojo" que "no era otra cosa que la menstruación". "Mi hermana mayor, Conchita, que se lo creía todo, tenía pesadillas. Guapísima, a veces se desvelaba por temor a que apareciera el demonio. Recuerdo a mi padre tranquilizándola una noche: "El demonio no viene a ver a las niñas". Y mi hermana aún dudaba: " Papá ¿no serás tú el demonio?". Ana María Matute casó con el también escritor Ramón Eugenio de Goicoehea el 17 de noviembre de 1952. Con él tuvo un hijo, Juan Pablo en 1954. Siendo este aún pequeño, el matrimonio se fue a pique y la separación, en 1963, fue traumática para la novelista. "Me separé con un niño de ocho años. Dulce, tierno... Me separé y me quitaron al niño. Las leyes de entonces se lo dieron a mi marido. Yo tan sólo lo tenía el sábado y el domingo. Devolverlo cada domingo a la noche era un dolor inefable". Para darle ánimo, alguna vez le dijeron: ¡Pronto acabará esto! "¡Jo! Pasaron cincuenta cincuenta años...!" Y el recuerdo de esa historia todavía le trae mal sabor: "Hay momentos en que el mundo es cruel, la vida es cruel y la gente no es muy buena". Aparte su historia de amor con Ramón Eugenio, Ana María Matute recuerda otro enamoramiento en su niñez. "Era pequeña, pero me enamoré de un hombre hasta el punto de que besaba sus camisas. Los niños pueden enamorarse, claro que sí!". En su larga vida, ¿no ha dado Ana María Matute con su hombre ideal? Aquí se muestra tajante: "El hombre ideal no existe. Tampoco existe la mujer ideal". |
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