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Jaime de Marichalar, solo en la Embajada de Francia |
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sábado, 19 de julio de 2008 |
Jaime de Marichalar asistió a la fiesta popular del Día Nacional de Francia celebrado el pasado 14 de julio en la Residencia del embajador francés en España, Bruno Delayé, y que contó con la asistencia de más de cuatro mil invitados.
AUNQUE COINCIDIO CON SU HERMANO, ALVARO
JAIME DE MARICHALAR ASISTIO SOLO A LA CELEBRACION DEL DIA NACIONAL DE FRANCIA
Por A. M.- Más de cuatro mil invitados. Una cola para entrar que daba la vuelta a la manzana. Así fue y así se vivió la gran noche de la república francesa en la Embajada gala en Madrid. Al frente de todo estuvo el embajador Bruno Delaye, acompañado por su mujer y su hijo que es un calco de él sólo que con el pelo castaño. Los jardines de la Embajada eran un espectáculo: farolillos con los colores de la bandera francesa colgaban por las ramas de los árboles compartiendo espacio con las guirnaldas de bombillas. Una fiesta popular para el Día Nacional de Francia. Y una innovación para que otros tomen nota: distintas empresas galas se encargaron del catering a modo de esponsor. A eso se llama aprovechar todos los recursos con el mínimo coste. Como punto de encuentro estaba el monoplaza Renault de Fernando Alonso en un rincón del jardín. Francia y España unidos en la Formula 1. Y en muchos otros más aspectos como señaló Delaye en su discurso durante el cual destacó la importancia del eje «París-Madrid», «esencial para el éxito del proyecto europeo». El embajador aseguró que las relaciones de los dos países atraviesan «su mejor momento» y que eso dará frutos en los acuerdos sobre inmigración, antiterrorismo y comunicación. Tras las palabras los himnos. Por los altavoces sonó la irrepetible voz de Mireille Mathieu (el ruiseñor de Avignon) cantando «La Marsellesa» mientras el matrimonio Delaye hacía los coros desde el estrado.
Entre los más de cuatro mil asistentes hubo muchos nombres conocidos y reconocibles por las escalinatas de la embajada. Imposible no ver a Jaime de Marichalar que llegó solo y se fue de la misma manera. El Duque de Lugo vivió algunos años en París, cuando trabajaba en un banco, y allí mantuvo parte de su noviazgo con la Infanta Doña Elena hasta que se mudó a Madrid para su boda. De aquellos tiempos quedan algunos lazos. Otros los ha anudado después de la boda y una vez que fue nombrado consejero asesor de distintas empresas y fundaciones, como la firma Loewe, perteneciente al grupo LVMH. A Marichalar se le ve serio, con una tirita en la frente desde hace un par de semanas y un anillo con un pedrusco enorme en el dedo. Estuvo con unos y otros pero se fue antes de que llegara uno de sus hermanos, Álvaro, con su nuevo «look» gracias a su melena mechada.
Pero sin duda a la hora de lucir cabeza ninguno como el embajador. Su lacia melena platino está de moda y es que no había más que mirar alrededor para comprobar que se llevan las canas. Tipo Briatore. Pero el Duque no. Es fiel a la gomina y su cabello es sospechosamente negro. Nada que ver con el juez Grande Marlaska, que peina canas con corte moderno. Estuvo entre los invitados y pudo comprobar que la condesa de Romanones, a sus más de ochenta años, está espléndida. Otro aire es el que trajo el peinado de la galerista Juana de Aizpuru, ahora con un tinte tirando a magenta.
Quien no cambia su raya al lado de toda la vida es Antonio Fournier. Los Fournier son íntimos de los Delaye y eso se nota en cuanto compartes medio minuto con ellos. Con Jean Louis Mathieu, la actriz Marisa Paredes y los Segrelles, Paloma y Paco, hablaron de lo bien que estuvo la zona vip de El Corte Inglés en el festival Rock in Río. Hubo tortas por conseguir entradas. Casi como en la fiesta de la Embajada.
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